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Académicos UC que estudiaron becados hoy crean conocimiento desde la universidad para Chile

Hicieron el pregrado con la Beca Padre Hurtado, la que, gracias al aporte de donantes, ha ayudado a que cientos de jóvenes provenientes de sectores con carencias económicas se formen en la UC. Hoy, convertidos en académicos, siguen en la universidad, donde desarrollan sus investigaciones. Las historias de Carlos Oliva y Johana Contreras son las que el Proyecto Endowment, que entregará fondos para investigación y becas, quiere ver repetidas incontables veces.

 Alumnos en San Joaquín

 

Desde Chillán llegaron a la Universidad Católica Johana Contreras y Carlos Oliva. No tenían solo eso en común: ambos estudiaron con la ayuda de la Beca Padre Hurtado, que cubre el arancel completo de estudios gracias al aporte de donantes. Carlos se decidió por Bioquímica tras escuchar el testimonio de un exalumno de su colegio que estudiaba la carrera en la UC. Johana, en tanto, con sus 800 puntos en la Prueba de Aptitud Académica de Matemáticas bajo el brazo, optó por Psicología.

Los dos exbecarios son hoy académicos UC que generan conocimiento para Chile y el mundo desde nuestra universidad, y desde ambas veredas consideran que el Proyecto Endowment UC –fondo que entregará recursos para investigación, becas y desarrollo académico- es fundamental para lograr una universidad más inclusiva y generadora del mejor conocimiento.

 

Desde el útero a la sala de clases

Carlos, investigador en la Facultad de Biología, busca desentrañar cómo se forma el sistema nervioso durante el desarrollo embrionario de un organismo: “Siempre me interesó la ciencia, entender cómo funcionan los organismos, y sabía que estudiar bioquímica era solo el comienzo”. Por ello, se doctoró en la Universidad de Chile y realizó un postdoctorado en Universidad de Leuven, en Bélgica. Desde su laboratorio explica que su equipo y él “nos enfocamos en estudiar cómo los genes y su regulación determinan el proceso de formación del sistema nervioso y por qué células que tienen el mismo material genético, terminan cumpliendo roles muy diferentes en el organismo maduro”.

En el caso de Johana Contreras, venirse a Santiago –solo había visitado la ciudad en dos ocasiones- y a la UC significó un giro radical en su historia. La infancia la vivió entre las calles de tierra de su población chillaneja, en un hogar cariñoso marcado por la lucha que dieron su mamá y su papá por sacar adelante a sus hijas: “Mi papá era del campo y no terminó la enseñanza media. Mi mamá terminó cuarto medio en un liceo técnico profesional. Mi papá trabajaba como mueblista y mi mamá modista”, rememora la doctora Contreras.

Junto con el universo social que se le presentó en el campus San Joaquín, descubrió la maravilla del conocimiento: “El mundo académico también fue una puerta de entrada a la cultura, más allá de los contenidos propios de la disciplina. Yo venía de un contexto de bajo capital cultural y una de las cosas que más disfruté de estar en una universidad y una carrera como esta, fue aprender tantas cosas nuevas”. Estimulada por este ambiente y por las ganas de aportar mediante el avance científico, la psicóloga educacional decidió nuevamente dejar lo conocido y volar a Francia, donde obtuvo su PhD en Sociología en la Université de Bordeaux. En la actualidad, es investigadora en MIDE UC, donde trabaja en temas como políticas educativas, los modos de regulación, la desigualdad de los sistemas educativos, las evaluaciones educacionales a gran escala y la experiencia de los actores.

 

Endowment UC: apoyando la investigación en la universidad

“El avance científico debiese ser una prioridad de los estados y gobiernos, y creo que la pandemia que estamos viviendo lo ha enrostrado con elocuencia”, dice Johana Contreras. Por su parte, Carlos Oliva explica que la investigación científica está siempre en la vanguardia y, por ello, necesita acceso a la última tecnología: “Esto es costoso, y dado que no genera servicios ni productos que se puedan comercializar en el corto plazo, necesita apoyo económico permanente”. Desde un punto de vista educativo, Johana comenta que “sin apoyo económico no podemos avanzar investigando temas como la educación a distancia, cómo enseñar, cómo evaluar, qué desafíos implica para los docentes y equipos directos, para los estudiantes y sus familias (…) Claramente, los recursos existentes no son suficientes, y muchas veces tenemos muchas ideas y motivación, pero no disponemos de los recursos para investigar temas que son de interés nacional e internacional”.

Por ello, ambos profesionales recalcan que, pese a que se han diversificado las fuentes de financiamiento para ciencias en Chile, es necesario contar con otras alternativas, como el Proyecto Endowment UC, que permitan impulsar el desarrollo de la universidad con miras a construir un mejor país. “El apoyo privado a la ciencia en Chile es prácticamente inexistente. Iniciativas como el Endowment UC, que tienen parte del foco en apoyar directamente la ciencia, me parecen muy importantes”, opina el doctor Oliva. Johana Contreras, en tanto, añade que “invertir o donar fondos para investigación es una apuesta por resolver los problemas desde sus raíces, partiendo por comprenderlos, en lugar de intentar reparar sus consecuencias cuando ya han tenido importantes costos individuales y sociales”.

 

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Carlos Oliva, bioquímico y PhD en Ciencias Biomédicas U. de Chile. Facultad de Ciencias Biológicas. Johana Contreras, psicóloga y PhD en Sociología Université de Bordeaux. MIDE UC.

 

 

 

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