Testimonio donante: “El Endowment UC es dar oportunidades, aportar un granito al bienestar de otras personas y ser solidarios con jóvenes que necesitan construir un mejor futuro”

Verónica Provis entró a fines de los años 90’ a la universidad desde la región de Coquimbo. Superó las brechas tecnológicas gracias a su esfuerzo, el apoyo de profesionales y las becas que recibió en esa época. Hoy es una de las personas que hace posible una mejor UC.

Verónica posando en una de sus variadas visitas a regiones del país (Foto: gentileza Verónica Provis).

En la actualidad, es habitual ver a estudiantes, trabajadores y planta académica de la universidad contar con celulares y computadores portátiles. Lo que hoy es parte de la cotidianidad, a mediados de los años 90s era algo exclusivo, más aún para una joven estudiante de región y mayor de cuatro hermanos.

Verónica Provis es Trabajadora Social UC. Su historia comienza en Ovalle, región de Coquimbo. Egresó del Liceo de niñas Gabriela Mistral en 1996, convencida de que su mejor alternativa era continuar con su formación profesional. “Sabía que la única manera que tenía para cambiar mi realidad socioeconómica era estudiando, ya que vengo de una familia de escasos recursos y mis padres se separaron cuando cursaba el 4° medio. Nos fuimos a vivir junto a mi mamá a Santiago, con lo puesto, a la casa de mi abuela materna. Fue una infancia difícil”, cuenta Verónica, quien obtuvo la Beca Padre Hurtado en la época “en que se hacía por papel, por lo que fue complicado conseguir el formulario”. 

Esfuerzos y ayudas que transforman vidas

Por recomendación, ingresó a sus 17 años al entonces Bachillerato en Ciencias Exactas,1 ya que ahí podría estudiar Matemáticas, asignatura en la que mejor le iba en su época secundaria.  No obstante, algunas brechas eran difíciles de sostener, ya que nunca había utilizado un computador y su situación familiar no permitía enfocarse en los estudios. “Llegué a la conclusión de que lo mejor era vivir en forma autónoma, ya que, lamentablemente, la estabilidad socioeconómica de mi familia de origen no me ayudaba a concentrarme”, dice Verónica. Para lograr ese objetivo, comenzó a trabajar como monitora de guitarra en una municipalidad y su primer sueldo eran $60.000 aproximadamente. Continúo trabajando durante todos los años de universidad en la biblioteca del Campus San Joaquín y, a veces, tomaba un trabajo el fin de semana de los avisos que publicaba la FEUC. 

Verónica Provis (izquierda), recibe su diploma de Bachillerato en Ciencias Sociales
Verónica (izquierda), recibe su diploma de Bachillerato en Ciencias Sociales (Foto: gentileza Verónica Provis).

Pero en toda historia hay personas que ayudan a conseguir la meta. En el caso de Verónica, fue la Asistente Social de la universidad en ese período quien la apoyó en para conseguir un lugar donde vivir. Así llegó a la Residencia Universitaria en Ñuñoa, donde conoció a otros estudiantes provenientes de regiones.  A eso se le sumaba la Beca Padre Hurtado que tenía asignada.

“Recuerdo que esa ayuda me cambió la vida porque pude concentrarme en mis estudios. De todas formas ayudaba económicamente a mi familia, pero me dio la tranquilidad de definir mi futuro profesional, ya que me cambié a Bachillerato en Ciencias Sociales y allí tomé ramos de diferentes carreras, entre ellas Trabajo Social. Sus ramos me gustaron mucho, además que desde el segundo año habían prácticas en diferentes instituciones” narra. 

Gracias a la orientación recibida en la universidad pudo entender cómo la ayuda puede “dar luz a una persona en un mal momento” y entregar sentido. Obtuvo otras becas de alimentos, fotocopias y la de Presidente de la República: “Pienso que sin esas diferentes ayudas habría sido imposible titularme, ya que habían necesidades básicas que tenía resueltas, como por ejemplo el almuerzo diario y el gasto de la micro. De hecho, tengo compañeros de los primeros años de Bachillerato que tuvieron la Beca Padre Hurtado y que, lamentablemente, no pudieron continuar”.

Declara que su paso por la UC fue vital, y aunque fue difícil el tránsito entre el colegio y la universidad, hubo personas que la apoyaron y la ayudaron a salir adelante, sumado a su perseverancia y méritos académicos. Fue así cómo logró titularse en 2003 de trabajadora social.

Verónica Provis en su titulación como Trabajadora Social
Verónica (al centro), tiene en sus manos su diploma como Trabajadora Social UC (Foto: gentileza Verónica Provis).

 

Dejar una huella en la UC

Verónica es actualmente donante del proyecto Endowment UC, el que busca que la universidad pueda financiar proyectos de investigación, la contratación de docentes de excelencia y becas para estudiantes. “Pienso que es importante, ya que me pongo en el lugar de aquellos estudiantes con buen rendimiento académico, pero con necesidades económicas y que no pueden adquirir un computador o Tablet, como fue mi caso. Nunca tuve un equipo y solo podía hacer trabajos en las salas de computación del Campus San Joaquín o en Casa Central, pero siempre bajo mucha presión, porque tenían un horario de funcionamiento”, opina. 

Actualmente ella trabaja en el Hospital Van Buren en la región de Valparaíso, lo que le permite aportar constantemente a esta iniciativa y así ser parte de una comunidad que trasciende y ayuda, tal como a ella la apoyaron en su momento. 

“Cualquier aporte es importante, ya que las necesidades económicas perjudican la continuidad de los estudios, a pesar de tener las capacidades académicas. Así, es posible concentrarse solo en estudiar y vivir la vida universitaria, como le ocurre a aquellos estudiantes que cuentan con apoyo económico de sus familias. El Endowment UC es dar oportunidades, aportar un granito al bienestar de otras personas y ser solidarios con jóvenes que necesitar construir un mejor futuro”, concluye Verónica. 

Verónica junto a sus hermanos en Casa Central de la universidad
Verónica (segunda de izquierda a derecha) junto a sus tres hermanos, posando de forma alegre en Casa Central de la universidad (Foto: gentileza Verónica Provis).

Hoy se ven los primeros frutos del apoyo de la comunidad, ya que desde este año está habilitada la Beca Complementaria Endowment UC, la que ha podido ampliar la cobertura de estudiantes con beneficios para financiar brechas de arancel.

Si quieres sumarte a esta iniciativa, puedes hacerlo donando por una única vez o mensualmente. Toda donación es un aporte para que los mejores talentos del país puedan enfocarse en sus estudios con tranquilidad. Además, las donaciones a universidades o institutos profesionales estatales y particulares reconocidos por el Estado se pueden acoger a la Ley N° 18.681 Art. N° 69, que permite beneficios tributarios a ciertas personas jurídicas y naturales que cumplen los requisitos legales.

  1. El Programa de Bachillerato de esa época está descontinuado y no tiene relación con el Programa de Bachillerato Inicia de la universidad ↩︎

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