La investigadora Patricia Saco, académica de la Universidad Tecnológica de Sídney, presentó un modelo que integra hidrodinámica, sedimentos y vegetación para estudiar la resiliencia de estos ecosistemas y anticipar su evolución frente a los efectos del cambio climático.

¿Cómo responderán los humedales costeros al progresivo aumento del nivel del mar? ¿Serán capaces de adaptarse o podrían perder gradualmente su capacidad de sobrevivir? Responder estas preguntas requiere comprender sistemas complejos en los que interactúan las mareas, los sedimentos, la vegetación y las transformaciones del terreno.
Para ello, la Cátedra de Sustentabilidad Hídrica Antofagasta Minerals organizó un nuevo webinar académico-científico titulado “Predicción de la evolución de humedales costeros: un marco integrado de hidrodinámica, sedimentos y vegetación”, y que dictó la investigadora argentina Patricia Saco, catedrática de Ingeniería Civil y Ambiental de la Universidad Tecnológica de Sídney (UTS) y especialista en recursos hídricos, ecohidrología y ecogeomorfología.
En la charla, la investigadora presentó el trabajo que desarrolla junto a su equipo para comprender cómo estos ecosistemas pueden responder a distintos escenarios de aumento del nivel del mar y mejorar las herramientas utilizadas para proyectar su resiliencia.
Según la profesora Saco, los humedales costeros, entre ellos marismas, praderas marinas y manglares, cumplen importantes funciones ecosistémicas como estabilizar las costas, atenuar las mareas, participar en el ciclo de nutrientes y favorecer el secuestro de carbono a largo plazo. Sin embargo, actualmente enfrentan presiones tanto por el aumento del nivel del mar como por la infraestructura urbana presente en zonas más elevadas.
¿Cómo pueden adaptarse los humedales?
Durante su exposición, Patricia Saco explicó dos mecanismos fundamentales que permiten a estos ecosistemas responder al aumento del nivel del mar. El primero es la acreción, proceso mediante el cual la acumulación de sedimentos y materia orgánica aumenta progresivamente la elevación del suelo. Si este crecimiento logra acompañar el aumento del nivel del mar, la vegetación puede mantenerse por encima del nuevo nivel y evitar que el humedal quede sumergido.

El segundo mecanismo, por su parte, es la migración hacia terrenos más elevados. A medida que cambia el nivel del agua, marismas y manglares pueden desplazarse y colonizar áreas que adquieren condiciones adecuadas para su desarrollo. Esta alternativa, sin embargo, puede verse limitada por la urbanización, muros de contención u otras infraestructuras que impidan ese desplazamiento.
Ambos procesos forman parte del modelo ecogeomorfológico presentado por la investigadora, que integra componentes hidrodinámicos, ecológicos, geomorfológicos y de transporte de sedimentos para representar las distintas interacciones que determinan la evolución de estos sistemas.
Resultados preliminares a escala global
Actualmente, el equipo de la investigadora trabaja en extender estos análisis a humedales ubicados en distintos lugares del mundo. Para ello, reúne información sobre tasas de acreción, vegetación, condiciones locales de marea y disponibilidad de sedimentos, variables necesarias para modelar su comportamiento.
“Estamos viendo una disminución general de la resiliencia de los humedales a nivel mundial, en muchas zonas, ante un aumento del nivel del mar acelerado a siete milímetros por año”, enfatizó la profesora.
Por otro lado, las investigaciones en curso buscan determinar cuáles son los factores que explican que algunos humedales presenten una mayor resiliencia que otros, considerando diferencias en el aporte de sedimentos, las condiciones de las mareas y otras características locales.
El encuentro formó parte del ciclo de webinars de la Cátedra de Sustentabilidad Hídrica Antofagasta Minerals UC, iniciativa dedicada a la investigación, docencia y transferencia de conocimiento en torno a los recursos hídricos y los desafíos ambientales asociados a su gestión.
Revisa la charla completa aquí.


